Dime cómo comes y te diré de dónde eres

Se acaban las vacaciones, pero ¡coge tus maletas que te invitamos a un último viaje! ¡Conozcamos juntos las diferencias culturales que giran entorno de la comida! Pero no hablamos de la comida como los platos típicos (que ya sabemos que cada región tiene sus maravillosas elaboraciones tradicionales) sino de lo que sucede mientras comemos. ¿Te apetece? ¡Sigue leyendo!

Suele decirse que mientras que los franceses viven para comer, los estadounidenses comen para sobrevivir. Como en todo, no queremos generalizar y meter a todas personas dentro de un mismo saco, ¡siempre hay excepciones! Pero sí es cierto que cada cultura tiene sus pequeñas cosas que nos unen y a la vez nos hace ser completamente distintos.

Empecemos por el lugar en el que comemos. ¿Dónde apoyas tus platos y comida? Si la respuesta es sobre una alfombra o una gran tela, o bien tienes orígenes árabes o estás de picnic. Mientras que nosotros comemos sobre una mesa con las sillas alrededor, en Polinesia lo hacen sobre el mismo suelo y en Japón sobre tatamis (esas famosas esterillas que cubren el suelo de las habitaciones).

El lenguaje no verbal dice mucho de nosotros. Mientras que en Inglaterra no es de buena educación poner los codos en la mesa, en México está realmente mal visto esconder las manos bajo la mesa antes, durante y después de comer.

En muchos países de Asia, utilizan los palillos (esa gran técnica que a algunos se nos quedó en asignatura pendiente), mientras que en los países árabes se come con las manos (para ser precisos, con la mano derecha ya que la izquierda es considerada la mano que se utiliza en las labores “sucias”).

Los alemanes no pueden dejar nada de comida en el plato ya que se considera un desperdicio. Por contrario, si viajas a China es mejor que dejes algo de comida en el plato ya que es seña de que quedaste satisfecho y no te faltó cantidad.

Y, finalmente, ¿qué pasa bajo la mesa? En muchos países está mal visto que las mujeres crucen las piernas ya que puede ser un símbolo de “insinuación”. Y mientras nosotros solemos ir siempre calzados, en Japón se come descalzo para no ensuciar los ya comentados tatamis tradicionales.

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